DEBERÍAMOS APREDER DE LA VOCACIÓN DE SERVICIO DE LOS MÚSICOS DEL TITANIC

DEBERÍAMOS APREDER DE LA VOCACIÓN DE SERVICIO DE LOS MÚSICOS DEL TITANIC

Me encanta la historia de los músicos del Titanic.

La historia cuenta que en pleno naufragio, Wallace Hartley y los otros siete miembros de la banda de música comenzaron a tocar en la cubierta, en medio del caos. Aquel acto contribuyó en cierta medida a tranquilizar a la masa descontrolada.

Mi teoría es que no solo fue solo la música, sino también el ejemplo de ver a unos tipos conservar la calma y cumplir con su deber.

Los músicos del Titanic actuaron desde la vocación de servicio. Ante una situación complicada, tuvieron el instinto de plantearse en qué podían contribuir para el cumplimiento de los objetivos comunes. ‘Vocación de servicio’ no significa trabajar en equipo, significa ponerte al servicio del otro. Por eso se malinterpreta normalmente, porque pensamos que tratar al otro como un igual es suficiente. No es así. Tener vocación de servicio significa considerar por un momento que el trabajo del otro podría ser más importante que el tuyo –para él lo es- y tratar de facilitárselo.

No tiene que ver con la jerarquía ni con la autoestima

He conocido profesionales que le han dado una responsabilidad a un subordinado o una agencia y, a continuación, le han preguntado: “ahora dime en qué te puedo ayudar”. Porque la vocación de servicio no tiene que ver con la jerarquía, es una actitud.

Tampoco tiene que ver con la autoestima. Todo lo contrario. Tienes que tener mucha seguridad en ti mismo para ponerte al servicio del proyecto. Significa entender que el proyecto es más importante que tu relevancia dentro de él.

Si es honesta, genera reciprocidad

Lo que no es tan conocido es que Wallace Hartley mandó a sus siete músicos abandonar el barco, quedándose solo tocando su violín. Al cabo de un rato, observó sorprendido cómo volvieron todos, cogieron sus instrumentos y se quedaron junto a su líder. Y es que la vocación de servicio acaba generando reciprocidad. Cuando eres percibido como un tipo considerado hacia el trabajo de los demás y que siempre trata de ayudar, la gente no puede evitar ser agradecida contigo.

Para ello, la vocación de servicio no puede gestionarse contablemente, con saldos deudores y acreedores. En ese momento, no es honesta. No es vocación de servicio. Es servicio interesado.

Cuando tu proveedor manda más que tú

Al inicio de mi carrera tuve mucha suerte.

Trabajando en Telefónica Móviles disponíamos de unos recursos increíbles que nos permitían hacer muchas inversiones y muy grandes, lo que hacía que hasta los muy jóvenes llevásemos proyectos de gran magnitud. Por tanto, recaía en nosotros mucha responsabilidad.

Pero había una característica que forjó mi forma de entender la profesión y es que tenía muchos proveedores pero no tenía mucha autoridad sobre ellos. Lo que quiero decir es que para los patrocinados yo no era su cliente porque si no les gustaba lo que yo decía, descolgaban el teléfono y llamaban arriba. Y los patrocinados con los que trataba, créeme, llamaban muy arriba.

Este hecho hizo que me educase en una cultura en la que tenía que seducir e involucrar a los proveedores para que lográsemos los objetivos y, además, en un clima de concordia.

Como digo, forjó mi forma de entender la profesión y lo hizo desde el desarrollo de un compromiso con la vocación de servicio. Ya nunca volví a entender el trabajo de otra forma.

Este es un mensaje para mi

Hace más de 10 años comencé a escribir este blog y lo hice bajo un manifiesto que sigue publicado en la pestaña ¿por qué este blog? , y uno de los motivos es para “decirme cosas que necesitaré escuchar dentro de un tiempo, cuando pierda mis referencias y la vida me lleve a mi más que yo a ella..”

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