NO HACEN FALTA INTRAEMPRENDEDORES, HACE FALTA GENTE CON INICIATIVA

NO HACEN FALTA INTRAEMPRENDEDORES, HACE FALTA GENTE CON INICIATIVA

“Tengo que dejar de procrastinar

“Queremos la regeneración democrática

“Hacen falta más intraemprendedores en las empresas”

¿qué tienen en común estas frases?

Tienen en común que en todas se manifiesta una intención, pero esa intención está expresada con un término pretencioso. Centrarse un poco, sacar a los chorizos de las instituciones o tener iniciativa son cosas sencillas de hacer, pero si le pongo una palabra más compleja, la tarea parece más compleja y se justifica que no lo pueda conseguir.

Es como aquellos que llaman faringitis al dolor de garganta para justificar la baja laboral o el atajo del medicamento.

No somos americanos

Esta tendencia surge por imitación de la forma de expresarse de los americanos. En Estados Unidos, la ambición está bien vista y poner un término grandilocuente a ellos les llama a la acción. Cuanto mayor parezca el reto, más gloria al conseguirlo.

Sin embargo en las sociedades latinas, tendentes a eludir la responsabilidad individual, el poner un término que magnifica el objetivo, nos da pie a justificar que no lo consigamos y, si está justificado no conseguirlo, podemos intentarlo con menos ganas.

El gatillazo de los intraemprendedores

Vamos con los intraemprendedores.

¿cómo coño voy a ser algo que ni siquiera puedo pronunciar con fluidez?

Si, el discurso ha calado, pero no se está llevando a la práctica. A todos se nos llena la boca de intenciones, pero a la hora de ponerse en acción, el gatillazo es monumental. Parece que el intraemprendimiento está reservada para unos pocos elegidos. Como suena tan grandilocuente, parece algo así como declararte superdotado y, claro, asusta. Además, ¿quién va a dar el paso al frente y acaparar todas las miradas?

Resultado: “es complicado”, “hay que hacer demasiados cambios estructurales”, “eso que dices es para otros”, “lo hemos hecho así toda la vida”, “se debe de arriesgar lo justo”,… «es la primera vez que me pasa»

Es decir; nada

No hay excusas

Pues bien, se acabó.

¡a tomar por saco los intraemprendedores!

Lo hace falta es «gente con iniciativa» de toda la vida, gente que mueva el culo, gente que se comprometa, gente con ambiciones y sin excusas.

No, no hace falta haber estudiado en el MIT para ser un “intrapreneur”, lo que hace falta es tener “calle”, haber vivido la vida haciendo que pasen cosas en un entorno en el que no había excusas, en donde no valía esconderse en la masa corporativa para justificar que si no se mueve el resto, yo tampoco.

El arte de hablar sencillo

Debemos de recuperar la capacidad de hablar sencillo, porque cuando nos dirigimos a una audiencia amplia los términos complejos y los tecnicismos esconden nuestros complejos, pero estos van a aparecer cuando haya que mostrar los hechos. Además, hablando sencillo nos entenderá más gente, no solo los del gremio, y podremos enriquecer nuestra visión con otros puntos de vista.

De verdad, en un mundo con gente con las ideas claras, con personas honradas y profesionales con iniciativa, no necesitaremos palabras como procrastinación, regeneración democrática o intraemprendimiento.

Creo que ni siquiera padeceremos faringitis

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