Las empresas tienen un sistema autoinmune contra la innovación y hay tres formas de facilitar su incorporación.

Las empresas tienen un sistema autoinmune contra la innovación y hay tres formas de facilitar su incorporación.

Con Alfons Cornella siempre te llevas una pedrada en la cabeza que te deja resonando unos días.

El otro día dió una charla con Titonet en Foxize sobre su nuevo proyecto, Edgers, en el que a partir de la definición de las características que tienen los perfiles innovadores dentro de las organizaciones, acompaña a estas en el fomento y desarrollo de la innovación.

El caso es que Alfons estableció una analogía de estas que, de repente, te aclaran una cuestión y te la dibujan de forma que la proyectas mucho mejor. 

Dijo que las empresas son como células rodeadas de su membrana.


Tirando de biología de primero de bachillerato, que la tengo fresca, me viene a la cabeza esa célula con su núcleo -el comité de dirección- y los diferentes orgánulos que tienen funciones específicas y que serían los departamentos. Están las proteínas, que son macromoléculas que desempeñan funciones específicas y que se asemejan a los empleados. También está la membrana, que da estructura a la célula y gestiona su relación con el exterior y que serían las paredes físicas o virtuales de la compañía.

Lo que plantea Alfons es que las innovaciones, cuando se producen dentro de una organización, suelen ser atacadas por el sistema de defensa celular, una especie de sistema autoinmune que rechaza lo que no siente propio.

Cuántas veces hemos visto esto en las empresas: iniciativas que son autoboicoteadas porque remueven las cosas propias de la empresa y generan una cierta incomodidad y resistencia al cambio.

Entonces revisé los apuntes de mi hijo para ver cómo las células incorporan ‘cosas de fuera’ y lo que vi me pareció útil para la reflexión. Al fin y al cabo, si la AI se basó en la inteligencia humana para construir la artificial, me parece adecuado utilizar la biología para comprender el funcionamiento de otros organismos como son las empresas.

Vamos a ello.

La célula transporta sustancias de fuera a dentro por varios métodos, de los que me quedo con tres.

Difusión Simple

En primer lugar, está la forma más sencilla: la difusión simple. Es el movimiento de moléculas pequeñas a través de la capa lipídica de la membrana sin necesidad de energía. Cuando las innovaciones son pequeñas, digamos que entran por difusión simple, entran bien. Pero esto solo se puede dar si son pequeñas, nunca ocurrirá con innovaciones relevantes, ni siquiera medianas.

Difusión Facilitada

Después, tenemos la difusión facilitada. La incorporación se produce con la ayuda de proteínas que facilitan el acompañamiento de la sustancia hasta su entrada en la célula. Creo que a esto se refiere Alfons con los Edgers. Esas proteínas que tienen la capacidad de comprender la innovación pero también la organización y son capaces de abrir los espacios en la membrana para que las iniciativas entren y no sean rechazadas.

Endocitosis

Y la última forma de transporte para esta analogía sería la endocitosis. La célula engulle partículas grandes u otras células formándose una vesícula a partir de la propia membrana, que entra en la célula. Poco a poco, se va disolviendo la membrana incorporando el contenido a la célula. Esto sería cuando se crea un espacio protegido dentro de las organizaciones para preservar elementos de innovación externos hasta que la organización está preparada. Un ejemplo a gran escala son las oficinas de transformación digital y otro a menor escala, los proyectos específicos con equipos de dedicación plena.

El problema en este último caso se produce cuando la compañía no es capaz de eliminar la vesícula por miedo a que el sistema de defensa se active y acaba resultando en una anomalía permanente que el sistema de defensa ‘autoinmune’ no puede destruir pero que tampoco permite que las sustancias se incorporen de forma orgánica a la organización.

El espacio extracelular

Mi última reflexión sobre esta pedrada es que la célula solo puede incorporar las sustancias a las que está próxima. Por eso es importante que las organizaciones estén próximas a ecosistemas de innovación, que no se acomoden con aquellos proveedores que acaban teniendo un ph neutro y que no dejen que la membrana se fortalezca demasiado

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